Hoy, a parte de ir a nadar para cansarme un rato, me he dedicado a pensar en la semana que termina. Luego he visto una peli. Y me he dado cuenta de que la peli casa con otras cosas que he hecho esta semana. El punto común: la sorpresa final.
Normalmente cuando somos nenes, nos gustan las sorpresas. Porque las asociamos a algo agradable. Cuando uno va creciendo aparece la consciencia de que también hay sorpresas desagradables, que además suelen ser la mayoría. De ahí que haya muchos adultos que dicen claramente que a ellos no les gustan las sorpresas. De la boca de un niño nunca saldrá esa frase. Angelicos, aún no se han caído de la parra...
La sorpresa final, claro está, es el elemento inesperado que se da no en el inicio o en el medio, sino cuando el asunto está casi terminado. Cuando ya nos habíamos formado una opinión, de si el coso (esto de coso lo dice mi compi de piso y se me está pegando) nos iba a gustar o nos había parecido regular o lo que sea...pues en ese momento llega la sorpresa final, nos descoloca y nos cambia la percepción del suceso entero.
Demasiado teórico? Venga, pues contextuelicemos: dos pelis y un concierto.
En Salamanca no hay cines en versión original. Aquí hay 3 multicines y todos ponen lo mismo. No voy a hacer odiosas comparaciones con Berlín... El caso es que estos días había la semana de la V.O., que hacen dos veces al año y me he vuelto loca de contenta. Han pasado 4 pelis, en alemán, francés, italiano e inglés. Dos de los días me fui después de clase, a deleitar mis oídos con algo que no sea castellano de castilla (un día os tengo que hablar de esto). Vi la austro-alemana que se llevó el óscar,
die Fälscher (los falsificadores), que no está mal, pero que es más de lo mismo. Lo que sí me pareció remarcable fue la banda sonora, una colección de tangos interpretados con harmónica por un tal Hugo Díaz que me pusieron la piel de gallina en más de un momento. Si hay algún otro flipao de Gardel por ahí, aquí os dejo el
link de donde podéis bajar el disco.
Pero al tema. La sorpresa final la tuvo la otra peli que fui a ver, la francesa. Deux jours à tuer (dejadme de querer) se llama. Va de un tipo de cuarentaytantos, con mujer, hijos, casa, perro, coche, trabajo y amigos perfectos. Tipo médico de familia, pero a la francesa vamos. Que un buen día se despierta, decide que está aburrido de todo y que ya nada tiene sentido, y poco a poco va echando al carajo su vida de petit-bourgeois. Es espectador no entiende el porqué, pero va acompañando al actor, que es buenísimo, en su nueva aventura. Hasta que llega la sorpresa final. Y te dan ganas de pegarle un tiro al director. Qué ganas de cargarse una película que iba muy bien. Y ahora yo que hago? ¿Os la recomiendo, por los 80 primeros minutos? U os digo que es un truño, porque la sorpresa final me ha hecho valorar peor el conjunto?
Hoy, otra vez lo mismo. He visto una portuguesa, "Una película hablada" de un tal Manoel de Oliveira que debe ser muy famoso pero que yo no conocía. Pues es una peli muy bonita, introspectiva, rarita pero guay. Hay una escena muy chula en el restaurante de un barco, con John Malkovich haciendo de capitán, cenando con Catherine Deneuve, Irene Papas y una italiana que no conocía. Donde cada uno habla en su idioma, sobre las grandes verdades del alma humana. Y luego llega el final de la película, con una sorpresa que no sólo no viene a cuento sino que se lo carga todo. Y es como para jubilar a Oliveira y prohibirle seguir haciendo barbaridades. Os recomiendo que veáis la peli y cuando la Papas deje de cantar le deis a stop.
Tercer ejemplo. El martes fui a un concierto de Mikel Erentxun. No es que sea muy fan, pero la única canción que conozco de su último disco me encanta y una amiga del curso iba. Además, Duncan Dhu marcaron época, eso no se puede negar y el diente roto de Mikel siempre me pareció super sexy. Total, que por echar la velada allí que me fui. Y el concierto en realidad fue un rollo bastante soporífero, porque era en un auditorio, estábamos todos sentados, el público tenía ya una edad y era demasiado serio, excepto la canción esta que os pongo abajo yo no conocía casi nada más de este buen hombre...vaya panorama, diréis. Pero si me preguntáis qué tal el concierto de Mikel Erentxun, os diré que genial y que recomendadísimo. Ayudó que se marcara "Esos ojos negros" en los bises, claro está. Pero eso no fue ninguna sorpresa, más o menos ya sabíamos que alguna de las doradas de Duncan Dhu caería. El sorpresón fue que antes de cantar la última a Mikel, que había estado todo mesuradito las dos horas, le dio un subidón rarísimo, se puso a bailiar desaforadamente y se quitó la camiseta. Ese sex-simbol de los noventa se nos quedó allí delante, luciendo un torso tremeeeendo a sus cuarenta y tantos, cantando en cueros, enseñándonos un brazo derecho que es pura musculatura torneada a base de años y años de darle a la púa... la otra chica y yo nos arrancamos con unos gritos de tío buenorro que desentonaron un poco en el auditorio, pero que fue la respuesta natural a tal sorpresa final. Y esta es la crónica de cómo 10 minutos hacen que al final todo el concierto me parezca genial.
En breve espero tener las fotos de ese brazo. Por ahora os dejo una canción bonita.
Luego hay cosas más tragicas. Como una historia que empezó bonita entre una buena amiga y un tío que conoció hace poco, que ha acabado en drama debido a una vuelta de tuerca producida por una de esas sorpresas finales que en las pelis igual desentonan, pero que en la vida real desestabilizan al más pintao.
Aixxxx, qué feliz ser niño y que toooodas las sorpresas sean siempre buenas...
4 comentarios:
Jalóu Irene!
No me he ido, no.
Leo entre bambalinas, curioso, sin meterme. Pretendo ser inocuo.
Sigue escribiendo, te leemos.
De cine:
Recomiendo "Lejos de ella" de la canadiense Sarah Polley. Te encantará.
Ví "Al otro lado" de Fatih Akin y no me pareció taaan buena como "Contra la pared", aunque está ambientada parte en Estambul, y con Marcia estamos enamorados de esa ciudad (hemos estado 10 días hace poco).
Saludos...
tachi
Bon post, Iggena.
La pel·li de l'Oliveira la vaig veure farà un parell d'anys... i vaig flipar amb el final, com tothom. Tens raó: una pel·li que va bé, que relaxa l'esperit, que t'ensenya coses i de sobte... pam!, aquell final. Eing??
La cançó de l'Erentxun l'havia escoltada, i m'agrada tant com toootes les que canta aquest paio.
Küssen !
Tachi!!
Qué alegría! Pues yo me pensaba que ya me habías cambiado por alguna blogger que te siguiera hablando de Alexanderplatz.. me alegro de que sigas por aquí, y me apunto como siempre tus recomendaciones. Y a mi también me gustó muchísimo mas "contra la pared".
Ferran bonic, però a tu segur que et va encantar la peli perquè és casi tan antiespanyolista com tu ;) Et vas adonar que passa de Lisboa a Marsella en mig minut?
Und Willkommen zu Hause, natürlich!!
Antiespanyolista, jo ??
Pero si una de mis mejores amigas es madrileña y del PP !! Quita, quita...
I no, creu-me, el final em va rallar a saco !
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